La obra más completa sobre Ernesto Lecuona / El Nuevo Herald

Escribo sobre este fabuloso libro acerca de la vida y obra del gran compositor y pianista cubano Ernesto Lecuona publicado por las ediciones UnosOtros que dirige por Armando Nuviola. Se trata de la investigación más completa de la que tengo conocimiento sobre este genio de la música, realizada por Ramón Fajardo Estrada.

Enlace: La obra más completa sobre Ernesto Lecuona / William Navarrete / El Nuevo Herald




La obra más completa sobre Ernesto Lecuona

William Navarrete*

Las ediciones UnosOtros dirigidas por Armando Nuviola, han publicado dos tomos sobre la vida y obra del compositor e intérprete cubano Ernesto Lecuona. Se trata de la investigación más completa de la que tengo conocimiento sobre este genio de la música, realizada por Ramón Fajardo Estrada, periodista, locutor de la emisora Radio Habana Cuba y autor de varios ensayos sobre actores, cantantes y compositores cubanos como la actriz María de los Ángeles Santana, los cantantes Rita Montaner y Bola de Nieve (Bola de Nieve. Si me pudieras querer, Unos Otros, Miami, 2020).

Ernesto Lecuona. Cronología comentada, tiene dos tomos (el primero de 2023 y el segundo del presente año). Nacido un 6 de agosto de 1895 en la calle Cerería (luego Estrada Palma) de Guanabacoa, poblado histórico habanero, Lecuona era hijo de un periodista y escritor de Tenerife y de una matancera, que tuvieron 7 hijos. En 1899, después de la independencia, la familia se instaló en la calzada de Jesús del Monte, en que ya de niño, según nos cuenta Fajardo, tocaba de oído pasajes de una marcha colombiana que le escuchaba a su hermana Ernestina.

Lecuona en CMQ, La Habana, 1938

Huérfano de padre a los 6 años, su educación musical fue encauzada por su hermana Ernestina y gracias a una gestión de su hermano Luis Ernesto ante la Asociación de la Prensa, le conceden una plaza en el Conservatorio de Música y Declamación de La Habana, en 1904, en donde obtiene excelentes calificaciones con el maestro Carlos Alfredo Peyrellade. Con 12 años ya pone música a varias películas silentes en cines habaneros y dirige la orquesta para ayudar a la familia. También acompaña al piano a cantantes y bailarinas españolas de paso por Cuba, mientras asiste al selecto grupo de alumnos de Joaquín Nin Castellanos durante los siete meses que éste pasó en La Habana (1910), antes de continuar bajo la guía de Hubert de Blanck. Un año después, a los 16, Lecuona comienza una larga amistad, profesional y sentimental con el poeta y dramaturgo Gustavo Sánchez Galarraga. Da conciertos en la sala habanera Espadero, en la Academia de Ciencias, y viaja a Nueva York en 1916 para realizar estudios de postgrado con Ernesto Berumen.

Vale la pena seguir la evolución de Lecuona, a partir de 1918 en que se convirtió en director del recién inaugurado Instituto Musical de La Habana, el estreno en 1919 de la zarzuela de Galarraga El recluta del amor con su música y el estreno, ese mismo año, de su primera ópera prima Domingo de piñata, en el teatro Martí. Lecuona compone ya música para pantomimas, piezas líricas, revistas musicales, operetas, y comienza su famosa suite española en 1923.

Llegada a La Habana, Ernestina Lecuona, Lourdes Beltrand, Lecuona, Zoraida Marrero y Rodrigo Prats, 1946

Ofrece conciertos en Venezuela, Puerto Rico, Cayo Hueso, Nueva York, viaja a España y se presenta en el teatro madrileño Apolo y en el valenciano Ruzafa. Compone obras clave como Ante El Escorial, San Francisco el Grande y Andaluza. Su nombre aparece con frecuencia en las carteleras de los teatros Payret, Principal, Campoamor, Sauto y Nacional; colabora con el maestro Gonzalo Roig, con Eliseo Grenet, Lydia de Rivera; graba La Malagueña para la RCA Victor en 1928 y viaja, por primera vez, a Francia, en donde lo esperan para agasajarlo Catalina Lasa y Juan Pedro Baró, en el círculo de amigos de esta acaudalada pareja de cubanos establecida en París. Su maestro Joaquín Nin lo recibe en la famosa sala Gaveau y da un concierto memorable en la sala Pleyel en compañía de Lydia de Rivera. Ese mismo año Rita Montaner graba siete de sus títulos y el gran pianista norteamericano George Copeland interpreta en el Carnegie Hall La Malagueña.

Imposible resumir aquí la muy prolífica vida y obra de este ilustre cubano contada por Fajardo. Corresponde al lector hurgar en su amplia y minuciosa investigación, para asistir a cada concierto, gira, composición y anécdotas. Ambos tomos reproducen la más completa documentación sobre Lecuona, con partituras, programas, fotografías, publicidades y colaboradores a través del mundo, en México, Los Ángeles, España, Chile (en donde lo agasaja Alfonso Hernández Catá, embajador cubano allí en 1936) y Argentina.

El primer tomo termina en 1942 y el segundo comienza con el recital que ofrece junto a Esther Borja en el Lyceum Lawn Tennis Club de La Habana el 15 de enero de 1943. Aparece frecuentemente en la televisión cubana, es aclamado en España y adulado por cuanta personalidad artística visita la isla. El triunfo del movimiento insurreccional lo sorprende en Barcelona y regresa a La Habana el 23 de enero de 1959. En esa época su residencia estaba en el Chico Country Club, del Wajay, periferia habanera, participa en los Festivales Lecuona organizados en el Auditórium del Vedado, viaja a Nueva York ese verano para tratar los derechos musicales de una película sobre su vida y, a su regreso, se entera de una carta que circula pidiendo su expulsión del Sindicato de Músicos de Cuba, por haber prestado su nombre “a los malos manejos que hacía del Sindicado” en complicidad con el gobierno de Batista. Fue el preludio de su última actuación en la isla, el 14 de diciembre de 1959, en el teatro Oriente, de Santiago de Cuba y de su salida, el 6 de enero de 1960, a bordo del buque Florida rumbo a la Florida, de donde sigue hacia Nueva York y luego, en marzo, a Santa Cruz de Tenerife.

Despedida en Buenos Aires (1936) en el Western World, Ernestina, Lecuona y Esther Borja.

Comienza el breve exilio de Lecuona, quien después de pasar unos meses en Barcelona, viaja y compra casa en Tampa. En 1962 el gobierno cubano lo invita a regresar. No responde. En una misiva a Guillermo Fernández-Shaw confiesa que le han “quitado la libertad de pensar”. Viaja a Málaga a finales de ese mismo año, lo homenajean y, de regreso, para en Santa Cruz de Tenerife, en donde su salud se agrava. Fallece un 29 de noviembre de 1962, cinco días después. Su cuerpo fue trasladado a Madrid, se celebra una misa y es trasladado al condado neoyorkino de Westchester en donde aún reposa en el cementerio Gate of Heaven.

* Escritor establecido en París

Ernesto Lecuona. Cronología comentada, Ed. UnosOtros, Miami, tomo 1

 

Recital en la Sala Steinway. De izquierda a derecha Juan Ramón López Seña, Roberto Hernández, cónsul de Cuba en Nueva York, Esther Borja, Ernesto Lecuona, Glafira de Torres, y el reverendo Mendiola. 1943


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