María Bechily: una vida dedicada a la transformación social y la filantropía / El Nuevo Herald

 Hoy en El Nuevo Herald / art. William Navarrete




María Bechily: una vida dedicada a la transformación social y la filantropía

William Navarrete*

El International Women’s Committee (IWC) acaba de reconocer la labor de María Bechily a favor del arte y los artistas. El Comité, presidido por Darlene Pérez, tiene entre sus principales misiones recaudar fondos para la adquisición de obras realizadas por mujeres artistas. Además, es uno de los grupos afiliados al Pérez Art Museum de Miami (PAMM), institución cuya junta directiva integra Bechily desde 2015.

Me interesé por su discreta trayectoria cuando, gracias a Aida Levitan y a su organización ArtesMiami (de la que Bechily también forma parte), supe que, junto a su esposo Scott Hodes –abogado y experto en asesoría legal en materia de arte–, había donado al Pérez Art Museum 18 obras de Christo y Jean-Claude, valoradas en 3 millones de dólares. “El PAMM es el primer proveedor de educación e instrucción artística para los niños del Miami-Dade”, afirma Bechily.

María Bechily en Miami Beach durante la entrevista

Para comprender su pasión por la filantropía y su compromiso con la comunidad hay que remontarse a la infancia de esta cubanoestadounidense, nacida en Matanzas en 1949 y enviada a Estados Unidos en diciembre de 1961, junto a sus dos hermanos, durante la Operación Pedro Pan. Los tres llegaron solos, sin sus padres, y, tras una breve estancia en Miami, fueron acogidos en hogares católicos de Chicago. En esa ciudad, Bechily vivió durante casi seis décadas, desarrollando una intensa labor comunitaria y obrando en favor de la integración de la comunidad hispánica más vulnerable.

“El hecho de haber permanecido en un hogar de acogida con mis fosters parents hasta que mis padres pudieron salir de Cuba dos años después y rehacer sus vidas en Chicago fue determinante en mi manera de ver y entender la vida, sobre todo de las carencias y necesidades, tanto materiales como afectivas, que una persona puede llegar a tener. Mis padres adoptivos fueron personas maravillosas, pero aquel cambio dramático en mi vida, la ausencia de mi familia y el tiempo que viví con desasosiego marcaron profundamente mi forma de ser. Desde entonces me he sentido identificada con las necesidades de los demás”, confiesa durante esta entrevista, realizada en el apartamento donde vive junto a su esposo en Miami Beach, acompañados de su perro Diego (llamado así por el muralista mexicano Diego Rivera), hijos y nietos, y rodeados de obras maestras del arte internacional.

Antonio Luis Bechily Isaac, padre de María, nacido en Cuba y de ascendencia libanesa, estuvo estrechamente vinculado a la Operación Pedro Pan gracias a su amistad con Polita Grau, una de las principales impulsoras de ese programa. Ya en el exilio, en Chicago, fue ordenado diácono y continuó su labor al servicio de la Iglesia, mientras que su esposa, Concepción Carreño Alfonso, también natural de Matanzas, impartía catecismo a los niños.

María creció en un hogar donde cada Navidad se organizaban colectas de regalos para niños de escasos recursos. Fue en ese ambiente de solidaridad donde se formó, cursando primero sus estudios en Marywood y, posteriormente, Sociología en la Universidad Loyola de Chicago.

María Bechily posa junto a un cuadro de Carlos Alfonzo, de su colección

“Por complacer a mis padres estudié siempre en escuelas católicas, pero más tarde cursé un máster en Ciencias Políticas en la Harris School of Public Policy, de la Universidad de Chicago”, revela al contar cómo comenzó a trabajar poco después como trabajadora social en la agencia Catholic Charities. Más adelante apoyó al alcalde demócrata de Chicago, Richard J. Daley, incorporándose a la amplia estructura de programas de desarrollo social de la ciudad. “Empecé convenciendo a la comunidad latina de la importancia de ejercer su derecho al voto y de inscribirse como primer paso para integrarse plenamente a la vida cívica y comunitaria”, afirma.

El trabajo sobre el terreno le permitió comprender de primera mano el funcionamiento del Gobierno y de la burocracia oficial. Aquella experiencia la llevó a convertirse en la primera mujer latina del estado de Illinois en trabajar directamente en la oficina de un senador (Alan Dixon), y en participar en la campaña presidencial demócrata de 1976.

En 1986, respaldada por la sólida experiencia que había acumulado, fundó su propia agencia de relaciones públicas y comenzó a presentar un programa televisivo en español para WSNS-TV (Canal 44), el primero de su tipo en Chicago. Al mismo tiempo, empezó a asesorar a grandes compañías en estrategias de márketing y comunicación. Durante quince años formó parte de la junta directiva del Northwestern Memorial Hospital de Chicago, donde contribuyó a recaudar millones de dólares destinados a programas y becas para estudiantes de Medicina. A ello se sumó su participación en el influyente Chicago Community Trust, institución con una larga tradición de filantropía y de servicio comunitario en la ciudad, así como su colaboración con el Goodman Theatre de Chicago y en la asociación Nuestro Futuro.


María Bechily con su perro Diego

Desde que se instaló en Miami, hace ya algunos años, María Bechily forma parte de las juntas directivas de algunas instituciones culturales sin ánimo de lucro: el Museo de Arte Contemporáneo del Norte de Miami (MOCA), WOPHA (Women Photographers International Archives, el Centro Cultural de Dora Maar (en Ménerbes, Francia) y el ya mencionado PAMM. Además, apoyo financieramente a Locust Projects (espacio de arte alternativo que ofrece a los artistas un lugar para crear y experimentar), Bakehouse Art Complex (dedicado a proporcionar estudios, recursos y asesoría profesional a los creadores) y a Oolite Arts (institución con sede en Miami Beach que impulsa las artes visuales contemporáneas).

“Nada de lo que he hecho ni de las causas en las que me he involucrado ha sido para obtener lauros o reconocimientos”, me aclara, al tiempo que insiste (y me consta), en que, si ha accedido a conceder esta entrevista y a hablar de sí misma, ha sido por mi propia iniciativa e insistencia. Siempre he preferido siempre actuar de manera discreta y silenciosa, sin atribuirme los méritos de los proyectos y esfuerzos a los que he dedicado mi tiempo”.

Sus suegros poseían una de las mayores colecciones de arte surrealista más importantes de Estados Unidos, con obras de artistas como Braque, Magritte, Lam, Ernest, De Chirico, entre otros. Además, tuvo el privilegio de participar directamente en la trayectoria artística de Christo y de su esposa, la artista francesa Jeanne-Claude. Todo ese caudal de contactos, conocimientos y quiso ponerlo siempre al servicio de los creadores y artistas en general que lo necesitaran, una de las razones por las que se ha implicado en tantos patronatos e instituciones culturales.

“De la misma manera que otras personas influyeron positivamente en la transformación de mi propia vida, yo también me he comprometido a en contribuir al desarrollo comunitario, a la diversidad social y al bienestar de quienes necesitan apoyo”

* Escritor establecido en París.


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